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miércoles, 31 de enero de 2018

Encontrándonos en Eclesiastés...5

El tiempo nos atrapa, nos controla, nos encierra, nos lleva a la desesperación.

Muchas veces decimos o lo pensamos así: hasta cuando aguantare esta situación económica sin ir al juzgado, o este hijo descarriado que me ha dado tantos dolores de cabeza, o este matrimonio que se va muriendo día a día, o está presión del trabajo que me está matando, o estas aflicciones insoportables...

Otras ocasiones sentimos que el tiempo no debería robarnos tan precioso momento. 
Quisiéramos que durara toda la eternidad y nunca acabara o se desvaneciera delante de nuestros ojos y manos que no pueden detener la muerte de un ser querido, la ida de un hijo a un país lejano, la pérdida de una capacidad física...

En este mundo bajo el mismo sol, la misma circunstancia puede cambiar de un día a otro: el placer se puede convertir en dolor, la risa en llanto, la fuerza en debilidad, la luz en oscuridad, la inteligencia en insensatez...

Todo tiene un tiempo en este mundo de aflicción, en este mundo debajo del sol, en este mundo sin sentido y que nunca nos dará la satisfacción plena que anhela nuestros corazones...

Por qué no es posible esto?

Porque Dios, nuestro Creador y Soberano Señor de todas las circunstancias de la vida, decidió poner la necesidad de eternidad en nuestros corazón está... 

Y por qué?

Porque somos seres eternos!

Viviremos eternamente o moriremos eternamente!

El mundo eterno está en el Reino de los cielos! 

No es una democracia!

No está bajo el sol sino más allá del sol!

Nicodemo era un principal entre los judios.  Era un fariseo, lo que lo señalaba como una de las 70 personas más sabias en cuanto a los asuntos celestiales. Y llego buscando a ese Hijo de Hombre, hijo de carpintero, que atraía a multitudes con sus discursos y con sus hechos. Llego con él y le manifestó su admiración y reconocimiento. 

Jesus contestó ante tal saludo:
De verdad te digo que te es necesario nacer de nuevo!
El que no nace de nuevo no puede entrar al Reino de los cielos!

Hay dos maneras de vivir la vida:
Disfrutando de la vida y anhelando más y más de la vida. Frustrados porque no podemos detener el tiempo que se nos escurre de las manos y de la vista que se apaga y de nuestras piernas que se debilitan a cada golpe los años o de las situaciones bajo el sol.,,
O
Disfrutando el fruto de nuestro esfuerzo diario en medio de los momentos temporales de aflicción y en la certeza y esperanza del paso a la eternidad para gozarnos para siempre con Aquel que vino a mostrarnos el Camino al Padre, hablarnos la Verdad del Perdón de nuestros pecados por Su Sacrificio para hacernos recibir la Vida eterna en nuestro corazón encendido con Su Luz: 

Jesucristo es nuestro Dios Creador, Salvadora, Señor y dador de Vida!


Escrito está en Su Palabra:

«Hay una temporada para todo, un tiempo para cada actividad bajo el cielo. 
Un tiempo para nacer y un tiempo para morir. 
Un tiempo para sembrar y un tiempo para cosechar. 
Un tiempo para matar y un tiempo para sanar. 
Un tiempo para derribar y un tiempo para construir. 
Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. 
Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar. 
Un tiempo para esparcir piedras y un tiempo para juntar piedras. 
Un tiempo para abrazarse y un tiempo para apartarse. 
Un tiempo para buscar y un tiempo para dejar de buscar. 
Un tiempo para guardar y un tiempo para botar. 
Un tiempo para rasgar y un tiempo para remendar. 
Un tiempo para callar y un tiempo para hablar. 
Un tiempo para amar y un tiempo para odiar. 
Un tiempo para la guerra y un tiempo para la paz.

 ¿Qué es lo que en verdad gana la gente a cambio de tanto trabajo? 

He visto la carga que Dios puso sobre nuestros hombros. 

Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado. 

Él sembró la eternidad en el corazón humano, pero aun así el ser humano no puede comprender todo el alcance de lo que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin. 

Así que llegué a la conclusión de que no hay nada mejor que alegrarse y disfrutar de la vida mientras podamos. 

Además, la gente debería comer, beber y aprovechar el fruto de su trabajo, porque son regalos de Dios.»

Eclesiastés 3:1-13 NTV


En Su Servicio Solo Por Gracia
Roberto Perales

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