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sábado, 27 de enero de 2018

Encontrándonos en Eclesiastés...2


Los seres humanos desde que nacemos tratamos de tener más:

De bebes más leche hasta que no podemos, de peques más atenciones hasta que lloramos, de niños más juguetes hasta que los rompemos, de adolescentes más rebeldía hasta que nos peleamos, de jóvenes más conocimiento  hasta que somos aborrecidos, de adultos más dinero hasta que nos endeudamos y de mayores más salud hasta que morimos.

Esto es lo habitual que hallamos bajo el sol, en este mundo tan bello y tan terrible, en esta tierra tan firme que de pronto se quiebra, en esta sociedad organizada que se desbarata. 

Nuestros ojos no ven más allá del sol. 
Nuestros pensamientos quedan encarcelados en una vida que se desgasta corriendo la redondez del mundo persiguiendo el viento y tratando, hasta la muerte, de atrapar todo y retenerlo ... pero se desvanece como el viento y se nos va...

Tuvo que venir Un Hijo de Hombre de más arriba del sol, para mostrarnos y traernos la Vida que existe arriba del Sol: la Vida Eterna.

Tuvo que descender desde Su Gloria, humillandose, para mostrarle al hombre que la vida en el mundo, amando las cosas que están en el mundo.., es una insensatez. 

Y El vino y camino entre nosotros
Y vimos Su Gloria, Gloria como del Único Hijo de Dios! 

Jesus es el Señor de la Gloria!

Su Nombre significa Salvación!

De que? 

De nuestra sabiduría convertida en insensatez!

De nuestra necesidad convertida en avaricia!

De nuestra rebeldía convertida en muerte!

De nuestras buenas obrad convertidas en nuestra injusticia!

De nuestra ceguera convertida en tinieblas!

Gracias a Dios por Ser el Verbo de Vida, la Palabra de Verdad, para que El escriba en nuestros corazones y podamos ver, junto con El la Vida arriba del Sol. 

El es nuestra Sabiduría y Conocimiento!

Bendito sea Su Santo Nombre para siempre!


Escrito está en la Palabra de Dios:

«Yo, el Maestro, fui rey de Israel y viví en Jerusalén. Me dediqué a buscar el entendimiento y a investigar con sabiduría todo lo que se hacía debajo del cielo. 

Pronto descubrí que Dios le había dado una existencia trágica al género humano. Observé todo lo que ocurría bajo el sol, y a decir verdad, nada tiene sentido, es como perseguir el viento. 

Lo que está mal no puede corregirse; lo que se ha perdido no puede recuperarse. 

Me dije: «A ver, soy más sabio que todos los reyes que gobernaron Jerusalén antes que yo. Tengo más sabiduría y conocimiento que cualquiera de ellos». 

Así que me dispuse a aprender de todo: desde la sabiduría hasta la locura y la insensatez; pero descubrí por experiencia que procurar esas cosas es como perseguir el viento. 

Cuanta más sabiduría tengo, mayor es mi desconsuelo; aumentar el conocimiento sólo trae más dolor.»

Eclesiastés 1:12-18 NTV

En Su Servicio Solo Por Gracia
Roberto Perales

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