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miércoles, 7 de marzo de 2012

Las Marcas De Un Líder Espiritual (1)


Por John Piper (Desiring God)


Yo defino el liderazgo espiritual como el saber donde quiere Dios que la gente esté y tomar la iniciativa usando sus métodos para llegar llevarlos allí en total dependecia de su poder. La respuesta al lugar donde Dios quiere que la gente esté es en una condición espiritual y un estilo de vida que demuestre la Gloria de Dios y dé honor a Su nombre. Por lo tanto, la meta del liderazgo espiritual es que lleguen a conocer a Dios y le glorifiquen en todo lo que hacen. El liderazgo espiritual no apunta tanto a dirigirles sino a cambiarles. Si somos el tipo de líderes que debemos de ser; nuestro objetivo será desarrollar personas en lugar de dictar planes. Podemos hacer que la gente haga lo que queremos; pero si su corazón no cambia no los hemos liderado espiritualmente. Nosotros no los estamos llevado a donde Dios desea que estén.

Todos tienen la responsabilidad de liderazgo en ciertas relaciones. Pero mi interés en este ensayo consiste en las características que una persona debe tener para ser un líder espiritual que sobresale tanto en la calidad de su dirección como en el número de sus seguidores.

El liderazgo espiritual bíblico está compuesto de un círculo interno y un círculo externo. El círculo interno de liderazgo espiritual es la secuencia de eventos en el alma humana que deberá suceder si es que alguien ha de llegar a la primera base de liderazgo espiritual. Estos, son los elementos absolutamente esenciales. Son cosas que todo cristiano deberá obtener hasta cierto punto y cuando las haya obtenido con alto fervor y profunda convicción, con frecuencia le dirigirán hacia un lugar de fuerte liderazgo. En el círculo externo hay cualidades que caracterizan tanto a los líderes espirituales como a los líderes no-espirituales. Lo que deseo intentar en este ensayo es simplemente explicar e ilustrar las cualidades del círculo interno y las del círculo externo.

El Círculo Interno Del Liderazgo Espiritual

1. Que Otros Glorifiquen a Dios

El objetivo final de todo liderazgo espiritual es que otros puedan llegar a glorificar a Dios. Eso significa que quizás logren sentir, pensar y actuar de tal manera que glorifique el verdadero carácter de Dios. De acuerdo a Mateo 5:14-16, uno de los métodos cruciales por el cual un líder cristiano lleva a otros a glorificar a Dios es a base de ser una persona que ama tanto al amigo como al enemigo. "Ustedes son la luz del mundo, una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo." Este texto nos demuestra que existe una actitud y estilo de vida tan distintivo que cuando aparece en el campo de una humanidad caída da evidencia válida que hay un Dios y Padre Celestial que es gloriosamente confiable. Cuando la realidad de las promesas de Dios de cuidarnos y obrar todas las cosas para nuestro bien se cimenta en nuestros corazones para que no caigamos víctimas de la avaricia, el temor o la vanagloria sino manifestemos un contentamiento, amor y libertad hacia otros; entonces el mundo tendrá que admitir que el que nos da esperanza y libertad debe ser real y glorioso.

2. Ama Tanto Al Enemigo Como Al Amigo, Confiando en Dios y Esperando en Sus Promesas

¿Entonces, como obtendremos un amor con suficiente fuerza para bendecir, orar y amar a los enemigos? La respuesta que nos da la escritura (y este es el tercer punto del círculo interno) es que la confianza en Dios y la esperanza que encontramos en sus promesas nos lleva al amor. Gálatas 5:6 dice, "En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor." Eso significa que cuando tenemos una fe fuerte en la bondad de Dios inevitablemente el resultado es amor. Colosenses 1:4-5 dice: "Pues hemos recibido noticias de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todos los santos a causa de la esperanza reservada para ustedes en el cielo." En otras palabras, cuando nuestra esperanza es fuerte somos liberados de los temores y preocupaciones que que obstruyen el libre ejercicio de actos de amor. Por lo tanto un líder espiritual debe ser una persona que tiene una fuerte confianza en la bondad soberana de Dios al hacer obrar todas las cosas para nuestro bien. Si no fuese así, inevitablemente el caería en la trampa de manipular las circunstancias y explotar gente para así asegurase un futuro feliz para si mismo el cual no tiene la certeza que Dios proveerá.

3. Meditar y Orar Sobre Su Palabra

¿Pero como lograremos nosotros pecadores llegar a tener ese tipo de confianza en Dios? Romanos 10:17 "Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo." Y Salmo 119:18 dice, "Ábreme los ojos para que contemple las maravillas de tu ley." Estos dos textos juntos nos demuestran que la fe en Dios está arraigada a la Palabra de Dios. Cuando escuchamos la Palabra de Dios, especialmente en la predicación de Cristo en quien todas las promesas de Dios encuentran su sí, somos movidos a confiar en El, pero esto no sucede automáticamente. Debemos orar para que nuestros ojos sean abiertos al verdadero significado de la Palabra de Dios en la Escritura. Por lo tanto el líder espiritual debe ser una persona que medita en la Palabra de Dios y ora para recibir iluminación espiritual. De otro modo su fe se debilitará, su amor languidecerá y nadie será conmovido a glorificar a Dios a causa de el.

4. Reconozca su Impotencia

Pero finalmente, nos debemos preguntar: ¿como es que llega una persona a tener la disposición de usar su tiempo y estar abierto a la palabra de Dios? La respuesta parece ser que debemos reconocer nuestra impotencia. Todo verdadero liderazgo espiritual está arraigando a la desesperación. Jesús elogió al hombre que dijo, "Dios es misericordioso hacía mi, pecador." Jesús dijo en su propio ministerio, "No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he he venido a llamar justos sino pecadores." Esto significa que el principio de todo liderazgo espiritual debe ser el reconocimiento que estamos enfermos y necesitamos un médico. Una vez seamos humillados hasta ese punto estaremos abiertos a leer la receta del médico en La Palabra. Y mientras leemos sus maravillosas promesas que se encuentran allí para aquellos de nosotros que confiamos en el medico, nuestra fe crecerá fuerte y nuestra esperanza se solidificará. Y cuando nuestra fe sea fuerte y nuestra esperanza sea sólida, todas las barreras al amor, como la avaricia y el temor, se desvanecerán. Cuando nos convertimos en el tipo de persona que está dispuesta a arriesgar su vida ,aún por sus enemigos, sin guardar resentimientos y podemos dedicar nuestras energías para hacer el bien en lugar de buscar nuestra propia exaltación, entonces la gente verá y dará gloria a nuestro Padre en el cielo.

La implicación de este círculo interno de liderazgo es que para liderar deberá estar delante de su gente en estudio bíblico y en oración. Yo pienso que no habrá liderazgo espiritual exitoso, sin observar largas temporadas de oración y meditación en las Escrituras. Los líderes espirituales deben levantarse temprano para encontrarse con Dios antes de cualquier otro encuentro con alguien más. Quizás desearan llevar un diario para así anotar las revelaciones e ideas que descubren mientras leen la Palabra y oran. Querrán leer libros sobre la Biblia (Por ejemplo libros de J. I Packer, Paul Little, John Stott y docenas más de excelentes autores cristianos) y sobre la oración(Por ejemplo, los ocho libros de E.M Bounds). Periódicamente querrán tomar pequeños retiros de medio-día llevando con si una Biblia, una libreta de apuntes y un himnario. Si usted desea ser un gran líder de su gente deberá alejarse de su gente para estar con Dios.

El Ejemplo de Hudson Taylor

El Dr. Howard Taylor en El Secreto Espiritual de Hudson Taylor (página 234f.) describe una experiencia que tuvo cuando viajaba con su padre en China. El escribe,

No era fácil para el Sr. Taylor en su vida tan variable hacer tiempo para la oración y el estudio de la Biblia, pero el sabía que era vital. Los escritores recuerdan bien el viajar con el mes tras mes en el norte de la China, en carruaje, en carretilla, pasando la noche en los albergues más humildes frecuentemente compartiendo una larga habitación tanto con peones como con viajeros. Allí tapaban una esquina de la habitación con cortinas para su padre y otra para ellos. Más tarde, cuando el sueño al fin lograba crear un ambiente de relativa quietud escuchaban un cerillo encender, entonces buscaban el titileo de la luz de vela indicando que el Sr. Taylor sin importar cuan agotado se estuviese dejábase verter sobre su pequeña Biblia de dos volúmenes que siempre tenía a mano. De las dos a las cuatro a.m. era el tiempo que el usualmente dedicaba a la oración; el tiempo en que podía asegurase con mayor certeza que encontraría la tranquilidad para esperar en Dios. Ese titileo de la vela ha significado más para ellos que todo lo que han leído o escuchado en oración secreta. Significaba la realidad, no predicación sino la práctica.

El Sr. Taylor descubrió que la parte más dura de la carrera de un misionero es lograr regularidad en el estudio devocional de la Biblia. "Satanás siempre encontrará algo para ocuparte," solía decir, "Cuando debes estar ocupado con esto te distraerá con algo tan simple como acomodar una persiana." El

Ejemplo de George Mueller

George Mueller es notorio por su gran fe en la obra de sus orfanatos. En su autobiografía nos ofrece una sección titulada, "Como Estar Constantemente Feliz en el Señor." El se queja como por años el trató de orar temprano en las mañanas y encontró que su mente se distraía una y otra vez. Fue entonces cuando él descubrió lo que documenta así:

El punto es este: Miré con mayor claridad que nunca que mi primera y más grande responsabilidad, la cual debo cumplir diariamente, es tener un alma feliz en el Señor. Mi primera preocupacion no es cuanto debo servir al Señor ni cuanto debo glorificar al Señor sino como puedo llevar mi alma a un estado de felicidad, y como mi hombre interior puede ser alimentado... Antes de este descubrimiento mi costumbre por casi diez años fue el darme en oración justo después de vestirme en la mañana. Ahora veo que la cosa más importante que debo hacer es entregarme a la lectura de la palabra de Dios y la meditación en ella para que de esta manera mi corazón sea consolado, favorecido, advertido, reprobado e instruido de tal manera que, mientras medito, mi corazón podrá llegar a un punto de comunión experimental con el Señor. Empecé entonces a meditar en el Nuevo Testamento desde el principio temprano en la mañana. Lo primero que hice después de presentar una breve petición para que El bendijera su preciosa palabra fue empezar a meditar en la palabra de Dios buscando obtener de cada verso una bendición. No con el fin del ministerio público de la palabra; no con el fin de la predicación sobre mis meditaciones; sino con el fin de obtener alimento para mi alma. El resultado que he encontrado casi invariablemente es que después de algunos minutos mi alma es llevada a confesión, gratitud intercesión o súplica. De tal manera que aún no entregándome a la oración sino a la meditación, con frecuencia casi de manera inmediata mi meditación se transformaba más o menos en oración. Así cuando confieso, intercedo, suplico o doy gracias al proceder al siguiente verso me sumerjo en oración por mi y por otros según me guia la palabra, pero aún manteniendo como prioridad que el objeto de mi meditación es alimentar mi alma.

El resultado es que casi siempre hay una gran cantidad de confesión, gratitud, súplica e intercesión entretejidos en mi meditación y mi hombre interno casi invariablemente es sensatamente alimentado y fortalecido y cuando llega la hora del desayuno con raras excepciones me encuentro en un estado sino feliz al menos en paz.

Ahora que Dios me ha enseñado este punto, es tan sencillo para mi como cualquier cosa, que lo primero que debe hacer un hijo de Dios en la mañana es obtener alimento para su hombre interior. Así como el hombre externo no está capacitado para trabajar por cualquier periodo de tiempo a no ser que se alimente, y siendo esto una de las primeras cosas que hacemos en la mañana, de la misma manera lo debemos hacer con nuestro hombre interior. Debemos tomar alimento para eso según se nos permita a todos. Ahora bien, ¿Cual es el alimento para el hombre interior? No la oración sino la palabra de Dios y he aquí de nuevo, no la simple lectura de la palabra de Dios de tal manera que pase por nuestras mentes como el agua corre por un tubo, sino considerando lo que leemos. Reflexionando sobre ella y aplicándola a nuestros corazones.

Por la bendición de Dios, atribuyo a este método la ayuda y fortaleza que he tenido para cruzar en paz profundas pruebas en tal forma como nunca antes experimenté; y después de haber utilizado este método por más de cuarenta años, puedo de la manera más completa y en el temor de Dios elogiar este método. ¡Que diferente es cuando el alma es refrescada y y llevada hacia la felicidad temprano en la mañana; que cuando sin ninguna preparación espiritual enfrentamos el servicio, las pruebas y las tentaciones que se nos presentan!

Nos debe animar a todos a perseverar en la meditación de la palabra de Dios cuando leemos una carta que en 1897 George Mueller envió A la Sociedades Bíblicas Británica e Internacional en la cual se excusó de asistir a una reunión en Burmingham diciendo, "Tendrían la bondad de leer durante la reunión que por sesenta y ocho años y tres meses aproximadamente, desde Julio de 1929 he sido un amante de la palabra de Dios y sin interrupción durante este tiempo he leído considerablemente más de cien veces las escrituras de tapa a tapa leyendo del Antiguo al Nuevo Testamento en meditación y oración." Si vamos a ser líderes espirituales poderosos debemos marchar siguiendo los pasos de Hudson Taylor y George Mueller.


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