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miércoles, 7 de marzo de 2012

Agradece a Dios por la Esperanza de la Vida Eterna y la Obra del Espíritu en Ti


2.2.31

Por la esperanza de la vida eterna cuando llegue el fin de los tiempos.

Te agradezco por la corona de vida que Dios ha prometido a los que le aman; * la herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en el cielo para mí. *

Te agradezco porque, no teniendo aquí una ciudad duradera, * soy alentado a buscar una patria mejor, es decir, la celestial; * la ciudad que tiene fundamentos y cuyo arquitecto y constructor es Dios. *

Te agradezco porque tengo esperanza en la vida eterna, la cual Dios, que nunca miente, ha prometido; * y porque todos los verdaderos creyentes, a través de la gracia,* tienen la vida eterna morando en ellos. *

2.2.32

2°. Debo dar gracias a Dios por las misericordias espirituales derramadas sobre mí en particular, especialmente si he sido llamado con un llamamiento eficaz y en mí ha comenzado una buena obra de gracia.

Debo bendecir a Dios por la esforzada obra de su Espíritu en mí y las advertencias y los frenos que me impone mi propia conciencia.

Te bendigo porque no me has dado una mente encallecida, * porque mi conciencia no está cauterizada; * porque tú no has dicho de mí: “Él está con los ídolos, déjenlo solo,”* sino que tu Espíritu todavía está obrando en mí. *

Te doy gracias por la obra de la ley escrita en mi corazón, teniendo también el testimonio mi propia conciencia y siendo acusado o defendido por mis propios pensamientos. *

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