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lunes, 13 de febrero de 2012

Reflexionando a Isaías ...(16)

Santo,Santo,Santo, Jehova de los Ejercitos

Isaías 6:1-5 RVR60

Es muy interesante el que Isaias nos relata la grandiosa visión del trono del Dios eterno en contraste con la muerte del rey Uzias.


Es obvio que la autoridad máxima para un pueblo como Israel era Su rey; una persona muy por encima del promedio con privilegios muy particulares y sobre todo con la autoridad total por su soberanía.


Nosotros lo podemos traspolar todo esto al presidente a cargo del gobierno de nuestro país. Pero el detalle importante es que un dia tiene que morir, no es eterno, no el puesto de autoridad ( que le ha sido otorgado por el voto ciudadano);los días de su vida están contados por el Rey.

Todo el respeto y obediencia que Israel podría haberle profesado a tan alta persona, era algo que había perdido, como hemos visto en los capítulos previos, respecto al Unico y Verdadero Rey de reyes y Señor de señores.


Dios sigue gobernando el universo creado por El no importando las terribles circunstancias que podemos percibir y que El en Su Sabiduria permite que ocurran u ordena según Su Soberana voluntad. El ha estado siempre y permanecerá siempre en Su trono que es inconmovible. Pero además de esto, al ver el profeta la magnificencia de Su majestad y a los serafines que le guardan (quienes cubren sus rostros de manera respetuosa ante el brillo de Su Gloria), escucha el cántico continuo: Santo, Santo, Santo es el Señor Dios de los Ejércitos.

Lo cual produce INMEDIATAMENTE en Isaias un terror reverente al percibir su bajeza y pecaminosidad y una actitud de humillación .


Algo que hemos perdido, al igual que en aquellos tiempos el pueblo de Dios, es la correcta proporción de las diferencias que hay entre Dios y nosotros. En nuestras predicaciones podemos ver cómo cada vez mas se quiere convertir a Dios en un mero instrumento de nuestro camino en la búsqueda del éxito, del poder o de la salud; en nuestras oraciones es lo hemos tratado como si fuera el genio de la lampara maravillosa que tiene la obligación de escucharnos y obedecernos en todo capricho y lo cierto que todo esto es una verdad virtual a nuestro engañoso Corazon porque Dio sigue siendo Santo, Santo, Santo Dios de los Ejercitos y sólo por Su misericordia Su Iglesia junto al mundo, no ha sido consumida.

Quiera El darnos una revelación y visión de Su Majestuosa Santidad para que caiga a nuestros corazones el mismo temor de Dios que llego a Isaías porque solo ahí hallamos el principio de la sabiduría.


En Su Servicio, Sólo Por Gracia

Roberto Perales

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